Pilar Barrios Varela

Obra


Vendo minutos, compro secretos

Vendo minutos, compro secretos

Acción participativa. Dibujo, instalación de objetos y proyección de vídeo.

Fotografías de las acciones llevadas a cabo en "Habitar la Línea" y en las instalaciones del periódico "Diagonal". 2012.



Actualmente existe una gran cantidad de dispositivos para comunicarse. La era electrónica ha evolucionado velozmente y la cantidad de de artefactos para la comunicación disponibles en el mercado, aumenta exponencialmente día tras día. A pesar de este fenómeno, la comunicación como proceso de intercambio de mensajes entre los individuos es cada vez mas vacía, mas inexpresiva. Emisores y receptores conviven saturados de canales para la transmisión, pero sus mensajes son cada vez mas superficiales.

Vendo minutos - compro secretos es un proceso participativo, que busca generar cierta conciencia de este fenómeno en los participantes y motivarlos a generar mensajes que tengan cierto valor mas allá de lo funcional.

En mi país de origen (Colombia) se encuentra con frecuencia una escena particularmente relacionada con el tema de la comunicación y los dispositivos móviles: en las calles hay muchas personas que ofrecen el servicio de venta de minutos. Es un claro ejemplo de sub-empleo, pero resulta de gran utilidad para los transeúntes. Los vendedores de minutos llevan varios teléfonos móviles (colgados a su ropa con una cadena) de cada uno de los operadores disponibles y literalmente venden minutos a quien necesite hacer una llamada en la calle, son una especie de “locutorios ambulantes” por llamarlo de alguna manera.

De esta escena parte la idea de vender minutos a los participantes, ofreciéndoles un canal algo mas sencillo que los teléfonos móviles: el teléfono de juguete elaborado con dos botes conectados por un hilo, con el que todos nos hemos entretenido alguna vez. A través de este canal, los participantes emitirán su mensaje (en lo posible un secreto que deseen comunicar), que será recibido por mi al otro lado del teléfono. Yo me ocuparé de la decodificación del mensaje y su posterior interpretación en dibujo, que realizaré en una página de guía telefónica y entregaré al emisor.

Por qué pido a los participantes que comuniquen un secreto? Porque todos tenemos alguno, y siempre estamos deseando tener la oportunidad de contarlo. He aquí el servicio ofrecido: la posibilidad de escuchar ese secreto y de establecer relaciones a través del dibujo como decodificador del lenguaje.


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